BALSAMO DE TIGRE
Aquel sábado teníamos partido. Marcos, Kepa y yo formábamos parte de un equipo de futbol amateur y participábamos en una liguilla con otros equipos provinciales. Aunque estábamos federados sólo contabamos con la equipación que pagabamos de nuestro bolsillos, no teníamos sponsor ni campo de futbol fijo ni nada.De los enfrentamientos siempre había choques que deseábamos más que otros, sobre todo si el año anterior te habían dado una paliza, porque entoncés había ganas de revancha. Y este era el caso.
El día había amanecido lluvioso y el terreno de juego estaba embarrado, todo hacía presagiar una verdadera batalla campal.
Empezó el partido, los adversarios eran duros. No tanto por que fueran buenos, que también, sino porque tenían un juego muy sucio. Su fama era tan conocida que a los enfrentamientos con este equipo se solía llevar a alguien que supiera un poco de medicina pues se solía necesitar. Pero nuestro amigo médico estaba de guardia en el hospital y no había podido venir.
Al menos el arbitro estaba intentado ser imparcial, pero eso no evitó las patadas, agarrones, empujones y demás canalladas. El partido transcurría sin ocasiones de gol. Faltaban pocos minutos para el final de la primera parte, y en un corner dos jugadores del equipo contrario, al ir a rematar el balón, cayeron sobre Marcos. Este se quedó tirado en el terreno de juego durante un tiempo, y el arbitro paró el partido. Marcos respiraba con dificultad y le dolía bastante un hombro. Se retiró del campo y se dirigió hacia los vestuarios dolorido. Alguién comentó que tenía unas aspirinas.
Al poco se pitó el fin de la primera parte que terminó con empate a 0. Nos encaminamos hacia los vestuarios, cansados,mojados y llenos de barro. Y allí estaba Marcos con la Beata. La Beata solía ir a ver los partidos, sobre todo si iba la hermana de Kepa. Marcos estaba sin la camiseta y la Beata le estaba dando un masaje en la zona del hombro dolorida. Araceli decía que seguro que jamás había tocado a un hombre. De hecho la Beata era enfermera de pediatría. Pero allí estaba ella dando un masaje a Marcos. Y no pude evitar que otra vez mi ira, mi odio o lo que fuera volviera a salir y le dije a Marcos
"Oye tío ten cuidado que si te despistas esa te mete mano"
Ella se giró, me miró y me dijo " ¿se puede saber que demonios te pasa conmigo?"
" uy uy uy, que miedo, la niña se ha enfadado"
Entonces me dio la espalda se dirigió a Marcos y le entregó una cajita roja mientrás le decía, " si te duele aplicate de esto".
Cuando se fue del vestuario Marcos también se dirigió hacia mi " oye tío, en serio, ¿ qué te pasa con Nuría? Sólo me estaba dando un masaje con una crema, te has pasado joder"
La verdad es que ni yo mismo sabía que me pasaba. Pero siempre que ella estaba delante me disparaba. Y eché balones fuera, "oye ten cuidado con lo que te ha dado, que te estas convirtiendo en su mas ferviente defensor, Nuria"
" Eres un gilipollas solo es un balsamo de tigre para dolor del hombro"
" y te fías de un balsamo de tigre, tío estas fatal"
" Orual me fió de Nuria, para eso es enfermera"
" Será lo que quieras pero esa cosa huele a mierda"
" Pues es como el reflex".
Terminó el descansó, y ya sea porque realmente el balsamo de tigre tenía poderes casi milagrosos, sea porque yo estaba lleno de ira y Marcos también estaba enfadado, o porque tenía ganas de vengarse de aquellos dos mastodontes, en el segundo tiempo salimos más agresivos. Por fin Kepa se hizo con el esférico realizó un par de regates. Todo indicaba que iba a meter gol, cuando uno del equipo contrario le hizo una durísima entrada por detrás, que le costó una rotura de ligamentos cruzados. Kepa se retorcía de dolor y enseguida nos dimos cuenta que aquello era grave. Y allí apareció otra vez La Beata. El arbitró expulso aquel bestia del partido y se pitó el penalty y metimos el único gol del encuentro.
Kepa acabó en el hospital. Y en los vestuarios solo pensábamos como estaría. Cuando ya nos ibamos a ir vi una cajita roja, era la caja del bálsamo de tigre que la Beata. Entonces tuve celos de Marcos, de Kepa y hasta de Araceli, tuve celos de todos aquellos a los que Beata les había dedicado su atención. A pesar de que ninguno se había portado bien con ella. Pero sobre todo tuve celos de Marcos. El era el que me había provocado el día del acoso y derribo y ahora se dejaba curar. Era un hipócrita. Entoncés en un acto reflejo cogí la cajita y la guardé.

4 Comments:
Núria,bonito nombre,como cambia el tono despectivo de lo de la beata a decir ese nombre tan bello.Igual de lindo es el comportamiento de Núria,que a pesar del trato que todos le daban no dejó su caracter hospitalario y su humanidad.
Un saludo.
Lady blue gracias por tu comentario. EL nombre personaliza los apodos o pseudonimos separan. Su humanidad fue lo que conquistó mi duro corazón.
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