Wednesday, July 26, 2006

PERPLEJIDAD

Cuando llegué a casa y saqué todo de la mochila ví la cajita roja, la sostuve entre mis manos y me quedé mirando. Entoncés una palabra cruzó por mi mente.

Perplejo, en realidad no era una palabra, era un sentimiento. Así es como me sentía. Ni yo mismo sabía que me estaba pasando. De la noche a la mañana me encontraba enfadado contra todo y contra todos y no sabía por que. O en parte si lo sabía pero no quería aceptarlo. No podía aceptar que todos mis amigos fueran cayendo, uno a uno, en las redes de la Beata.
Me negaba a llamarle Nuria. Utilizar su nombre era hacer que fuera personal y cercana y no quería. En el fondo sentía que yo también estaba bajo su influjo, pero era un vago presentimiento. En el que si no pensaba demasiado tenía el convencimiento de que no cobraría vida.

Sólo una cosa tenía clara, ver a la Beata u oir hablar bien de ella, me sacaba de mis casillas. Y más si los que hablaban bien de ella eran los que antes se habían reido o burlado. ¿ Qué les estaba pasando a todos? ¿acaso era yo el único cuerdo del grupo?. Empecé a razonar para convencerme a mi mismo de que eran los otros los equivocados.

- Araceli le estaba agradecida porque para una mujer estar borracha y vomitando es dar un espectaculo bochornoso y la Beata se lo ahorró en parte.
- Marcos le estaba agradecido porque le había aliviado el dolor del hombro.
- Kepa y su hermana eran como de su familia.

En realidad lo que les pasaba es que en cierta forma todos le debían algo a la Beata y no tenían otra forma de pagar que no metiéndose con ella. Yo no le debía nada, ni siquiera dos besos. Dos besos, ahí estaba la clave de todo.

¿Por qué dos besos me hicieron ponerme de aquella manera?. Y descubrí que en realidad la Beata había sido fiel a sus ideas y no había sucumbido a la presión del ambiente o a lo que los demás fueramos a pensar de ella. Fue su integridad lo que me hizo saltar. Hasta aquel día siempre creí que todo el mundo se vendía, que nadie era íntegro y fiel a sus ideas. Todo el mundo se compra y se vende, por caer bien, por obtener un mejor puesto, por mantener unas amistades. Todo el mundo tiene una razón para hacer lo que hace, incluso el que hace el bien lo hace por que aquello le reporta un beneficio. Pero mi teoría no funcionaba con la Beata, ella estaba por encima de todo aquello. Y me di cuenta que al haberle seguido el juego a Marcos me había traicionado a mi mismo, realmente yo no había tenía ningún interes en conocerla y pase de no querer saber de ella a amargarle la existencia. Miré otra vez aquella cajita roja que sotenía entre mis manos, como buscando en ella el por qué de mi perplejidada.

4 Comments:

At 6:29 PM, Anonymous Anonymous said...

Me gusta la reflexión que haces aquí.Como poco a poco te vas dando cuenta del porqué de tu reaccionar.Simplemente te dejaste llevar en aquel primer momento por la vorágine de tus amigos.
Un saludo.

 
At 5:37 AM, Blogger orual said...

Gracia Lady blue por tu comentario. En realidad no fue solo la presión de mis amigos, es que en aquel momento no podía comprender que alguien hiciese el bien a los demás simplemente por hacer el bien. Y eso me tenía perplejo. Mis solidas ideas se iban a pique.

 
At 5:55 AM, Anonymous Anonymous said...

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At 4:41 PM, Anonymous Anonymous said...

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