UNA PARADA DE AUTOBUS
La operación de Kepa fue un éxito. Estuvo hospitalizado durante unos días y, aunque yo odiaba los hospitales, él era uno de mis mejores amigos me acerqué a verle. Le había llevado unas revistas sobre coches y estábamos haciendo risas sobre las fotos que suelen que mandan los lectores cuandro entró la Beata. Ella y yo nos miramos y los dos nos quedamos sorprendidos. Enseguida ella se dirigió a Kepa y le comentó algo como que ya le quedaba poco de estancia y que se le veía con buen aspecto. Fueron solo un par de minutos, se le veía incómoda y volví a sentirme feliz, me disgustaba su fortaleza y yo me sentía mejor viendo su debilidad. Cuando salió, Kepa me dijo: Te tendrías que ver parece que hubieras visto al mismisimo demonio. Si las miradas matasen hoy en la morgue del hospital tendrían dos muertos más.Iba a contestarle algo pero en esos momentos entró una enfermera con la comida y me tuve que marchar.
Cogí el ascensor que sólo estaba autorizado para el personal. Las puertas se abrieron y dentro había un grupo de mujeres, supuse que enfermeras que salían del cambio de turno, reían ruidosamente, no les presté atención hasta que una de las voces me resultó familiar y allí entre aquellas mujeres vi a la Beata. Entonces nos miramos durante una milésima de segundo, después ella volteó su cabeza y siguió riendo con sus compañeras. Y me gustó su risa. Si tuviera que describirla cristalina y franca serían los adjetivos. Llegamos a la última planta y nos bajamos. Ella se dirigió al parking y yo hacía la parada del autobus. Había empezado a llover y justo cuando llegaba a la verja del hospital pude ver que el autobus estaba en la parada, eché a correr, pero no pude alcanzarlo. Joder¡¡. Era domingo y los domingos el autobus sólo pasaba cada media hora. Tenía dos opciones, volverme andando a casa y calarme hasta los huesos o esperar en la marquesina hasta que llegara el siguiente autobús. Lo primero era una locura porque la lluvia empezó a caer con más intensidad asi quedecidí quedarme a esperar. Al menos mi amigo me había dejado el Marca. Estaba allí cuando un coche se paró tocó el claxón y alguién desde dentro me hizo gestos para entrar. El cristal estaba un poco empañado y hasta que no estuve sentado no me percaté de quien era el conductor. No podía ser, ¡¡ otra vez ella!!
Una vez era posible, dos casualidad, pero tres veces la Beata en el día era demoníaco. ¿ Por qué el destino estaba tan empeñado en que me tuvise que encontrar con ella? No sabía si bajarme o permanecer en el asiento, pero fuera había empezado a jarrear y era mejor estar dentro de un coche a resguardo aunque fuera con la mujer mas odiosa del mundo que con el orgullo en alto y una buena pulmonía. Apenas me miró y me preguntó que a donde me llevaba. Circulamos en silencio, ni siquiera llevaba la radio puesta. Yo de vez en cuando le miraba de reojo, y viéndola de cerca y detenidamente me di cuenta que no era fea, no era una belleza, desde luego, pero tenía algo. Llegué a mi destino y entoncés le espeté a bocajarro " ¿ Por qué te has ofrecido a traerme?" Ella se sobresaltó al oir mi voz, seguramente no esperaba que le fuera a preguntar algo. Aunque para ser sinceros yo también me sorprendí de oirme a mi mismo, esa pregunta había rondado en mi cabeza durante el trayecto pero no pensaba preguntarselo.
Me miró y me dijo
- La verdad, no lo sé. Ví como se iba el autbus y como corrías detrás de él aunque no pensaba pararme. Supongo que me diste pena.
¡¡Pena!! Le habría gritado que se metiera su pena por donde le cupiera pero mi voz me volvió a traicionar y pronuncie un ¡¡gracias!!.
Me sonrío tímidamente y me dijo - De nada.
No sé porque no abrí la puerta y me bajé. Permanecí allí y girando mi cabeza hacia el asiento trasero le dije- veo que pudiste limpiar el vómito de Araceli.
-Si fue fácil lo llevé a la casa.
Y allí seguía yo sentado, era como si algo dentro de mi me hubiese pegado al asiento. Entonces extendí la mano, ella me la miró desconcertada y se echó a reir. ¿ Me estas proponiendo que firmemos un armisticio? Yo también me reí, y por primera vez en mucho tiempo me sentí bien y en paz a su lado y afirmé con la cabeza, entonces ella cogió mi mano y la apretó. Y me gustó sentir su mano entre la mía.

4 Comments:
"dulce magnetismo...dos cargas opuestas buscando lo mismo.." Drexler.
Saludos.
Me gusta la frase, pero no sé que significado le das.
¿Quién es Drexler?
Nada como sentir el calor de una mano amiga y algo más....ternura quizás?.Me gusta el final de este relato.
Un saludo.
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