CANTANDO BAJO LA LLUVIA
Baje del coche con el suave roce de sus dedos en mi piel. Seguía lloviendo pero no me importaba. Me sentí como Jim Kelly en la memorable escena de Cantando Bajo la lluvia. Sólo me faltaban el paragüas y una farola. Cómo era posible que un simple apretón de manos, otra vez, pudiera producirme sentimientos tan encontrados. Llegué a la conclusión de que sus manos tenían un poder especial. Las había sentido fuertes y seguras, las había sentido debiles y doloridas y ahora las había sentido llenas de esperanza. Si eso era, esperanza. ¿Por qué me importaba tanto lo que acababa de pasar? No lo sabía. Solo sabía que estaba feliz.
3 Comments:
Me gusta la comparación que haces con "Cantando bajo la lluvia",es el puro reflejo de tu felicidad.
Un saludo
Otra buena película
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