EL ACCIDENTE
El tiempo fue pasando, de vez en cuando coincidía con Nuría cuando quedabamos todos juntos. Aunque sabía de su vida gracias a Marcos que cada vez estaba más entusiasmado con ella, pero no llegaban a nada serio. Quedaban, iban al cine, cenaban. Pero no terminaban de emparejar. Eso me llenaba de esperanza. ¿ Por qué Nuría no se decidía por Marcos? ¿ Por qué no salían en serio? Era un misterio en el que no quería indagar demasiado por si se me notaba que estaba enamorado de ella. La única que conocía mis secretos sentimientos era Araceli. Ella siempre creyó en mi como persona e incluso me animaba para que intentara mi conquista. ¿ Si no son novios por qué no lo intentas? Pero yo no podía hacerle eso a mi mejor amigo. Tal vez ellos necesitaran más tiempo para dar el siguiente paso, tal vez querían ser buenos amigos sin más, tal vez... y me hacía la cabeza un lío.Muchas veces no sabemos porque ocurren las cosas, y cuantas desgracias vistas sin unirlas a otros hechos nos parecen terribles. Pero he llegado a la conclusión de que todo ocurre por algo. Aquel día estaba en mi trabajo cuando mi hermana me llamó desesperada, estaba hecha un manojo de nervios y no paraba de llorar. No sabía que era lo que me decía, sólo alcance a descifrar algunas palabras entre sus lloros, Nando, accidente, grave y hospital. Nando era mi sobrino de 7 años, le había atropellado un coche que se había saltado un semáforo en rojo y luego se había dado a la fuga. Cuando llegué al hospital mi sobrino estaba en el quirófano al parecer sufría un traumatismo cerebral severo, tenía rota una pierna y creían que podía perder un riñón. Allí estabamos toda la familia, mis padres y mis hermanas. Mi cuñado se había largado con su secretaria unos años antes y yo era como un padre para Nando. No sé cuanto tiempo tardó la intervención pero a mi me pareció una eternidad. Estabamos agotados por los nervios y la espera. Recuerdo que estaba sentado en una de las sillas del pasillo sujetándome la cabeza con las manos, cuando otra mano cogió una de las mías. Levanté la vista y allí estaba Nuria. La agarre fuertemente la mano, necesitaba su fortaleza, necesitaba su seguridad, la necesitaba a ella. Como jamás había necesitado a nadie. Y ví una ternura infinita en sus ojos, unos ojos que sólo me miraban a mi.
Ella trabajaba en esa planta y cuando me vió se acercó para ver que había pasado, le conté lo poco que sabía. Y aunque no podía entrar en quirófano preguntó algunas de las enfermeras. Todo iba bien, pero había que esperar. Cuando mi sobrino salió de la intervención lo llevaron a la UCI, tenía una hemorragía interna muy importante y estaba en estado de coma. Sólo dejaron entrar a mi hermana unos minutos y después nos aconsejaron a todos que nos fuéramos a casa. Nuria me preguntó si había comido algo. Ese día iba hacer una sustitución de otra enfermera y se tenía que quedar a comer en el hospital me quedé a comer con ella. No recuerdo de que hablamos sólo recuerdo que me hizo bien que estuviera conmigo. Le conté que adoraba a mi sobrino. Los días pasaban y Nando no mejoraba y los médicos daban pocas esperanzas de recuperación, mi sobrino seguía en coma y la hemorragía no disminuía y los riñones estaban comenzando a fallar. Un día ella me sugirió que porqué no rezaba y le contesté que como podía rezarle a un Dios que había consentido algo así con un niño tan pequeño e indefenso. No dijo nada mientrás yo desahogaba toda mi ira contra su Dios, no sé cuantas barbaridades le pude decir, y ella sólo me oía y me escuchaba. No volvió a sugerirme que rezara pero me dijo que sino me importaba ella si lo haría. Le dije que hiciera lo que le diera la gana. Pero en el fondo lo agradecía, si Dios podía escuchar a alguien estaba convencido que sería a ella. Una tarde la situación de mi sobrino se agravó, no se que me impulsó a hacerlo pero bajé a la capilla del hospital, supongo que era desesperación, ya no había mucho que hacer. Allí estaba yo de rodillas en el banco, no había entrado en una iglesia desde que terminé el COU en un colegio de curas. Ni siquiera en las bodas entraba, siempre me quedaba fuera poniendo los globos del coche de los novios o lo que fuera. Pero allí estaba sin saber que decir, a penas me acordaba del Padre Nuestro y como por arte de magia, Nuria apareció. Había ido a verme y mis padres le habían dicho que creían que había ido a la cafetería y como no me encontró supuso que me había ido a dar una vuelta por los jardines del hospital. Había ido a buscarme a los jardines y al llegar a la planta baja decidió entrar un segundo en la capilla. Y me vio allí. Se puso a mi lado sin decir nada. Y derrepente como un niño pequeño comencé a llorar, supongo que por consecuencia del stress, del cansancio, de la incertidumbre y porque me dolía perder a mi sobrino. Nos sentamos en el banco y me abracé a ella, era mi tabla de salvación entre tanto dolor. No sé cuanto tiempo permanecí abrazada a ella, pero sentí toda su ternura y mi corazón pareció esponjarse. Luego nos quedamos un rato en silencio y ella me dijo que porque no rezabamos un Ave María a la Virgen que ella era mandre y nos comprendería. Yo no recordaba la oración, que ella fue desgranando poco a poco. Me volvió a sonreir y me dijo, estoy segura que la Virgen nos va a ayudar. Entoncés le contesté a mi no creo que me escuche, no creo en Dios.
Se sonrió y me dijo si crees sólo que lo has tenido tan abandonado que ya no te acuerdas, pero Dios está más dentro de tí de lo que tu mismo imaginas.
Al poco mi sobrino comenzó a mejorar, mi madre decía que había sido por las oraciones. Yo no lo creía. No me convertí ni mucho menos. Mi sobrino permaneció en el hospital un mes, y todos los días veía a Nuria.Pero aquellos días de hospital me unieron a Nuria, nos veíamos todos los días, y yo procuraba ir a ver a mi sobrino en las horas que ella tenía su turno. Mi sobrino la adoraba, decía que era la enfermera que mejor le sacaba la sangre y le llamaba la reina de las enfermeras.
Leí una vez que el sentido del presente y del pasado solo se conoce en el futuro y creo que aquel accidente de tráfico no fue tan malo.

2 Comments:
Me he emocionado leyendo este relato,yo tuvee una situación parecida con un familiar,pero por desgracia él falleció,tan solo tenía 9 años.Lo que me consuela y también consuela a sus padres es que sus órganos se pudieron aprovechar para otros niños y aunque parezca una tonteria es una manera de pensar que algo de él sigue vivo entre nosotros.
Creo que Núria era una persona con mucha luz,toda esa luz te hacia a ti ser más fuerte y permenecer íntegro ante tal situación.Dichosas las personas que tienen al lado alguien como Núria,a su lado no hay que temer nada,solo hay que tener paz y tranquilidad.Yo conozco a alguien así.
Un saludo
Tengo una amiga que reza por mi, no sé que tanto bien o mal me haga eso, pero me hace sentir bien.
Y cómo está tu sobrino?.
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