UNA NOCHE ESTRELLADA
No tengo una idea clara de como comenzaron a suceder los hechos. Nuria y yo habíamos coincidido en la zona de bares de la ciudad. Ella creo que había ido con unas amigas, y nos quedamos sentados hablando en los bancos de piedra que había a la entrada de uno de esos viejos bares. La noche era serena, y a pesar de ser ya otoño avanzado la temperatura era calida. En un determinado momento Nuria dijo a sus amigas que se iba a casa, y yo me ofrecí a acompañarla. Anduvimos un rato andando en silencio. Entonces se paró en medio del paseo marítimo y dijiendo su mirada al cielo exclamó " como brillan hoy las estrellas, estan preciosas". Yo hasta ese día no había prestado mucha atención al cielo nocturno, alguna vez como todo el mundo supongo que había mirado al cielo, y conocía el nombre de las constelaciones mas normales, pero para Nuria las estrellas tenían nombres, colores, brillo propio. Eran viejas amigas a las que se alegraba de saludar. El cielo de aquella noche era realmente increible, no había luna, y la noche tenía un aire especial, además un par de farolas del paseo estaban rotas y había mas oscuridad de la habitual, lo que permitía apreciar mejor aquel regalo del cielo. Nuria se quedó ensimismada mirando las estrellas, y poco a poco me fue hablando de aquellos astros celestes. Como si me los estuviese presentando, como si ellos nos estuviesen observando. Nombró a sus constelaciones favoritas, Casiopea y Hércules. Me enseñó a distinguir el triángulo de invierno con sus tres bellezas. Me contó la historía de Orión, el cazador del cielo que junto con los dos canes persigue a las osas. Nuria me enseñó muchas cosas bellas de la vida, entre ellas como mirar al cielo y observar su gran belleza y explendor.Recuerdo que en un determinado momento me dijo, " sabes que no hay ni un solo astrónomo que sea ateo, y que ningún astronauta después de estar en el espacio es capaz de negar la existencia de Dios. Si los hombres levantaramos los ojos al cielo con mas asiduidad nos encontraríamos con Dios, cara a cara. Como los reyes magos que vieron una estrella y la siguieron y encontraron al niño envuelto en pañales". Lo decía con tanta seguridad, que me dejaba sin palabras. "Dime una cosa, pero en serio, eres capaz de mirar al firmamento y afirmar con total rotundidad que se ha creado por fuerzas de la naturaleza ciegas y sin sentido, que la fuerza de la gravedad, tan perfecta que hace que los planetas tengan sus órbitas siempre iguales, que las estrellas no choquen entre si, es fruto de algo sin orden. Que el que la tierra siempre tenga noche y día, que haya estaciones cada año, siempre iguales, de verdad es producto de una gran explosión sin más, realmente crees que se puede crear tanto orden y perfección, de algo tan caotico como una explosión, de algo que entaña destrucción, como de algo así puede nacer algo tan bello así sin más, sin un ser creador, y ya no te digo las estrellas que son material. Que me dices del hombre, somos solo producto de la evolución. Y si somos producto de la evolución supongo que dentro de 15.000 años el hombre ya no será hombre sino a lo mejor un caballo, o un centauro quien sabe, ¿por que la evolución del hombre tiene que pararse en lo que somos ahora? sólo porque así estamos bien y nos gustamos a nosotros mismos. Perdona te estoy aburriendo" No no me aburría, al contrario, yo también me había hecho alguna vez esa pregunta, pero nunca me había adentrado demasiado en la respuesta. Oyendo a Nuria desee creer en el Dios en el que ella creía, no mejor dicho, amaba. Para Nuria las estrellas tenían nombre, para Nuria Dios tenía nombre, se había hecho carne y había vivido en la tierra, y seguía viviendo. Yo no era ateo, y tampoco agnostico, y había estudiado en un colegio de curas así que algo de formación tenía, simplemente Dios nunca había sido un elemento a tener en cuenta en mi existencia. Si Dios existía o no a mi no me afectaba, pero cuando uno estaba con Nuria se daba cuenta de que para ella Dios era una pieza clave en su vida. No sólo una pieza clave era propio de su personalidad, la configuraba. Me daba cuenta que para entender a Nuria y para acercarme a su ser más íntimo y privado debía aceptar su idea de Dios, sino nunca conocería del todo a Nuria. Una vez leí que para conocer a un hombre preguntale como es su Dios, así como sea su Dios así será ese hombre. Para Nuria Dios era hombre y era amor, y ella era así, una mujer llena de amor.

2 Comments:
un amigo me recomendo tu blogg y la verdad es que ha conseguido despertar mi interes y curiosidad. me gusta tu estilo
gracias por tu comentario y espero que sigas leyendo mis post
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